Opinión

 Caracas.- Venezuela está en otra encrucijada histórica, la situación política y social que transitamos, es el resultado de años de políticas erráticas, populismos desmedidos y falta de conciencia ciudadana. “No es tan solo responsabilidad de los gobiernos de turno, sino que se conjugan la ausencia de un proyecto de país, de un proyecto de convivencia social, que vaya más allá de la dinámica de quien coyunturalmente esté a la cabeza de las instituciones; y por otro lado de una incipiente participación ciudadana en la planificación, ejecución y contraloría de las gestiones de gobierno”.

El resultado al escuchar los liderazgos tradicionales, es palpable. Hemos perdido nuestro referente más importante; La Esperanza, el desaliento y la desesperación agobian el corazón de millones de venezolanos, tantos los que sufren día a día los embates de una crisis infame, como los que han tenido que abandonar su patria y su familiares en busca de un futuro.

Ante este panorama, la participación del hecho político, más que una decisión voluntaria, se convierte en una épica ciudadana, cruzada por devolverle al país su esperanza, sus ganas de vivir, de luchar, de trabajar, de construir un futuro mejor para todos.

Por ello, un grupo de hombres y mujeres, nos constituimos en una nueva opción política, que apuesta por un CAMBIO, para aquellos que están cansados de la diatriba estéril que tanto daño hace a nuestra nación, y que se presenta ante el país como  un espacio para la búsqueda de soluciones  a los problemas políticos, sociales y económicos, teniendo como premisas el dialogo social productivo, como mecanismo de solución de conflicto, el respeto a los derechos ciudadanos como responsabilidad fundamental del Estado,  el fortalecimiento de la democracia como fuente de gobernabilidad, así como el impulso de una economía productiva y humana.

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