Opinión

Aníbal Sánchez: “El chavismo por el suelo; no completo ni los dedos de una manito”

 Opinión.- Corren hipótesis y rumores sobre resultados y participación en pasadas elecciones legislativas en Venezuela, mientras que cifras hablan por sí mismo de los cambios  que se vienen dando en en el país desde el año 2012, sobre todo en los estratos sociales más bajos fuera de la zona de confort de la oposición tradicional.

Grupo político que se queda en el mensaje de que la abstención del pasado domingo rondaba el 80%. “El rechazo del pueblo venezolano fue evidente”, se escuchó de Guaidó. A pesar de que el ente electoral reportó una inasistencia de cerca del 30%.

De ahí que como en procesos electorales anteriores a partir del último boletín oficial que le otorga el 68,43% de los sufragios, al PSUV con el 98,6% de las actas de escrutinio totalizarás, como Analista y Consultor iniciamos la geo estratificación de las manifestaciones.

Ahora! Lo que no pueden ocultar es “quedaron atrás los tiempos de las Dos manitos no llegan a completar los dedos de una” fue uno de los primeros mensajes colgados en redes (@anibalsanchez) al recordar artículo sobre fluctuación del voto y el abandono de la ruta electoral.

En las últimas cinco elecciones se ha venido al suelo el apoyo o piso político del PSUV a partir del 2012 último proceso en el que participó Chávez el PSUV obtenía 8.191.132 votos, y al pasar Maduro a conducir el proceso revolucionario en el 2013 se desciende a 7.587.579 aún estando viva la imagen del expresidente. “Nicolás logra su reelección en 2018 con 6.245.862” en un proceso donde la oposición completa no participa.

En el 2020 el voto oficialista (PSUV) rueda a 3 millones 900 mil según los últimos reporte, aunque se anunció 3.558.320 llegando a su piso histórico; por lo que algunos de sus voceros a pesar de las denuncias del ventajismo y uso abusivo de recursos del Estado, se excusan detrás del mensaje del bloqueo y las sanciones.

En una nueva realidad, se efectuaron estas elecciones no fue solo el tema de la pandemia, y la presión internacional, Maduro antepuso su intención de hacerse con el parlamento para acabar con el liderazgo de Guaidó, pese al reclamo por comicios libres y transparentes.

La elección fue vista por la dirección chavista como oportunidad para apoderarse de la Asamblea Nacional, sin medir el costo político que significa tener mayor ingobernabilidad; y el costo social en sus propias filas de ciudadanos que esperan resolución de sus problemas.

Por motivo parecido de que una elección legislativa no corregía la crisis, sino que era necesaria una presidencial un sector opositor no participó; llamó abiertamente a la oposición con apoyo internacional argumentando además irregularidades en el proceso.

El ausentismo electoral marco el proceso más allá de que el Oficialismo logró el 91% de los escaños; aún con una pérdida de 4 millones 200 mil votos desde la elección del año 2012. Por lo que quedará de los estrategas si fijar planes en esta disidencia o descontento o se fijan sólo en los que no participaron.

Es importante recordar que en Venezuela todos los procesos electorales se han efectuado bajo condiciones de semi competitividad,  todos marcados por denuncias e irregularidades, persecuciones amenazas, insultos, y números con poca credibilidad “aspecto que es usado para inhibir y desviar la atención”.

En ningún momento se planteo que el 6D era el fin de Maduro pero se ha podido iniciar la reconstrucción institucional que sirviera de puerta para una salida a la crisis; pero un sector de la población venezolana, sumida en una crisis, expresó su más rechazo a la situación con su silencio; y esto se debe saber interpretar

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