Opinión

Anzoátegui sin gas doméstico

Opinión.- Anzoátegui posee una de las mayores reservas de gas natural de Venezuela y América Latina, sin embargo los anzoatiguenses tienen que pasear por toda una ciudad con una bombona de gas doméstico sobre sus hombros con la esperanzas de poder llenarla.

La crisis de los servicios públicos no solo se limita a las fallas en el suministro de agua o en los permanentes cortes del servicio eléctrico, el caos operativo de Petróleos de Venezuela no se expresa solamente en la escasez aguda de gasolina, sino que además está palpable en la carencia de gas doméstico.

Es inaudito que una nación rica en energía someta a su ciudadanía a deambular por doquier para poder adquirir gas para cocinar; es increíble que un estado como el nuestro con la reserva de petróleo más grande del mundo y siendo el corazón gasífero del país no pueda garantizar a sus ciudadanos ninguno de estos servicios.

Mientras los anzoatiguenses tienen que suplicar por gas doméstico y por gasolina, los enchufados no tienen este tipo de problemas y lo peor aún es que, con su cara muy lavada, le piden al pueblo «sacrificios» y «racionamiento».

Desde las cúpulas del poder central no les basta con someter al país a una parálisis técnica con la ausencia de combustible, sino que además someten a la población a una cuarentena sin agua, sin gas, sin comida y sin electricidad.

Tienen el descaro de pedirle al pueblo que «cocinen en leña» como si estuviéramos en los años 20 o 30 del siglo pasado; tienen la desfachatez de exigirle al pueblo que se adapte al desastre que ellos ocasionaron al quebrar a Pdvsa y anarquizar las instituciones del Estado que llevan más de 20 años controlando.

Los anzoatiguenses tenemos más de una razón para oponernos firmemente al modelo que insiste en permanecer en Miraflores; a lo largo de estas 2 décadas quienes han conducido la nación han hundido a Anzoátegui en el abandono, la desidia y la pobreza, y durante los últimos años, no solo han seguido con su desdén hacia nuestro estado, sino que además han obstaculizado la labor de la Gobernación.

A lo largo de 20 años, y a pesar de las riquezas del subsuelo anzoatiguense y de las bondades de esta tierra, desde Caracas no han creado ni una sola obra de importancia. Durante 20 años no han reconocido el aporte del estado y solo se han aferrado en la política de castigo a nuestra población.

Es por ello, que la mayoría de los anzoatiguenses estamos decididos a rechazar este sistema que nos condena a cocinar en leña (los que pueden),  a vivir como camellos y a la luz de las velas.

Mientras Nicolás Maduro está cómodo en el Palacio de Miraflores, en las comunidades populares de Anzoátegui el pueblo está cansado del fogón y la leña. Mientras ellos no pasan necesidad, en las urbanizaciones de clase media preparan sus alimentos en cocinas eléctricas mientras rezan para que no falle la energía.

Estas son las razones por la cual en Anzoátegui nos hemos opuesto y lo seguiremos haciendo a un estilo de gobierno basado en el embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para la gente común.

Es por estas causas que en la Gobernación de Anzoátegui, a pesar de la asfixia económica continuamos trabajando para hacerle frente a los culpables de las calamidades de los venezolanos.

¡Con fuerza y en movimiento!

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