Opinión

El día después de mañana: Por José Dionisio Solórzano

Opinión.  Cogito ergo sum.- Sí, es el título de una película, por cierto muy buena, y lo escogí porque está muy acorde con una de mis preocupaciones dentro del escenario político venezolano y con la pregunta que muchos nos hacemos: ¿Qué pasará después del 6 de diciembre?

Sin entrar en pormenores sobre la legalidad o no de las elecciones del 6D  y sin adentrarnos en un debate alrededor de la viabilidad y utilidad de la Consulta Popular, es menester reflexionar sobre la Venezuela que tendremos en la mano para este próximo 6 de enero.

Quieran o no quieran, el 6 de diciembre se realizarán unas elecciones, y les guste o no el 5 de enero se instalará una nueva Asamblea Nacional que tendrá la legalidad del voto de los venezolanos que acudan a sufragar. Y, no podemos caer en el argumento falaz de la deslegitimación, pues en el 2005 hasta el 2010 hubo un Parlamento elegido por una minoría que igual sesionó, legisló y nombró a los Poderes Públicos.

A partir del 6 de enero se generarían nuevas dudas como, por ejemplo, ¿la permanencia y vigencia de la transición? Ya que, después de todo, legalmente sus integrantes dejarían de ser diputados y por ende «actores principales de la transición».

Y, debemos agregarle que hasta en las mismas preguntas de la Consulta Popular persisten un claro vacío, pues en la primera se rechaza la Presidencia de Maduro y se convocan a elecciones presidenciales y legislativas; en la segunda se aborda el repudio al evento del 6 de diciembre y una solicitud a la Comunidad Internacional para su desconocimiento; y la tercera habla de adelantar gestiones «para activar  la cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los crímenes de lesa humanidad», y en ninguna se autoriza a Juan Guaidó, lo cual juzgo como un  error claro y evidente, a seguir al frente del gobierno decretado el pasado 23 de enero del 2019.

¿Qué pasará el día después de mañana? Lo más probable es que Maduro siga sentado en la Silla de Miraflores, millones de venezolanos se sentirán defraudados y desanimados, a Juan Guaidó le quedarán pocas alternativas – si el escenario se plantea como se vislumbra – una de ellas será el de irse y crear un «gobierno en el exilio» o quedarse y afrontar las consecuencias de lo realizado o no hasta la fecha.

Nicolás Maduro, confiado por los llamados a la abstención y seguro que la Consulta Popular quedará como el Plebiscito del 16 de Julio del 2017, es decir en poco o nada, está llamando a un juicio político por parte de la nueva Asamblea Nacional contra Guaidó, y lo hace a través del Parlamento para arrebatarle la base de su «poder y autoridad nominal».

El panorama luce complicado, y la carencia de un plan estratégico es una realidad palpable; pues es trágico ver como la política venezolana se divide en un gobierno en Miraflores que juega ajedrez y una dirigencia opositora que no termina de comprender las dimensiones del lío en la cual estamos sumergidos.

Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso.

www.dionisiosolorzano.blogspot.com / @jdionisioss

 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar