Opinión

Es el momento: Por. José Dionisio Solórzano

 Opinión.- Es el momento en que en Venezuela nazca un movimiento de reivindicación nacional; un movimiento que rompa con los estándares de la vieja forma de hacer política que ha imperado en la nación en los últimos 21 años.

Es el momento de dejar el debate entre el socialismo radical – llámese también Socialismo del  Siglo XXI – y el socialismo moderado – ya sea que lleven el nombre de progresismo, socialdemocracia o socialismo democrático – es hora de algo distinto.

Actualmente, y debemos decirlo sin pelos en la lengua, el país se debate entre opciones con la misma orientación ideológica – y su variación solo está en la profundidad de las medidas –, es decir, no podemos continuar estando entre socialistas revolucionarios y socialistas reformistas.

Cuando damos un paseo entre las tesis que agrupan el ideario político de los partidos, nos encontramos en que en el statu quo opositor abundan las organizaciones de corte socialdemócrata, progresistas o socialistas democráticos, lo cual indica que la mayoría están ubicados a la centro-izquierda del espectro ideológico.

Es por ello, que existe en el país un gran vacío. Sí, un hueco programático que ningún partido integrante de la Internacional Socialistas – ni menos del Foro de Sao Paulo – puede llenar. Esto nos dice que Venezuela necesita un partido y, por ende, un líder de Derechas.

Así como lo lee. A nuestra nación le hace falta un Donald Trump o Jair Bolsonaro y porqué no un Viktor Orbán; un líder que detenga – con fuerza y determinación – la destrucción sistemática que representa para el mundo los antivalores del marxismo cultural.

Un líder de derecha – que se entienda como tal, que defienda los ideales conservadores y morales que esto encierra – un líder que afronte la situación de Venezuela y le diga al país: ¡Ya basta! Aquí les traigo una buena ruta.

Es el momento que surja, de las entrañas nacionales, un movimiento que reivindique las causas justas, la identidad nacional y venza las mentiras de una izquierda que siempre terminan aniquilando a ese mismo pueblo que dice amar y/o defender.

La Derecha venezolana – y lo sostengo – debe abrirse paso a como dé lugar; debe crearse una ruta así misma, dejando a un lado y atrás de sí los esquema viciados de un modelo que se hizo víctima y victimario en una red de complicidad que tanto daño ha producido a más de 30 millones de venezolanos.

Es el momento. Desde esta tribuna elevo mi voz para el renacer nacional, para el despertar de una nueva realidad que permita al país enrumbarse hacia nuevas metas y nuevos horizontes. Desde estas líneas hago un llamado abierto y sincero para que todos aquellos sectores que se hacen llamar de derechas se unan en una misma plataforma y le hablen al país, más allá de Twitter e Instagram, y orienten una política con vocación de poder.

Dios – ruego por ello – bendecirá a aquel o aquellos que tengan el valor de luchar por los ideales de una Venezuela de derecha.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

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