Opinión

Ferrari en Venezuela

 Opinión.-  Venezuela es el país de las contradicciones, mientras un número importantísimo de venezolanos no tienen ni para comer, por el otro lado inaugura un concesionario de la Ferrari en Caracas.

Sí, Marenello Motorsport (valga la cuña) es el encargado de ofrecer – en la alicaída economía venezolana – los lujosos y costosisimos modelos de la Ferrari. Algo que nos obliga a reflexionar profundamente de las diversas realidades que conviven dentro de nuestra nación.

Según una lista difundida por las redes sociales, los automóviles que ofertan van desde el modelo 812 GTS que cuesta la pequeñez de 400 mil dólares hasta el Ferrari Monza SP1 el cual tiene un valor de 1,5 millones de euros. Ustedes saben precios solidarios… ¡Naguará!

Mientras millones de venezolanos hacen maromas para llevar la comida a la mesa de sus hogares, en la otra Venezuela hay personas que pueden adquirir un Ferrari y pasearlo por las calles rotas de un país destruido por años de desinversión y crisis económica. Creo – y permítanme decirlo – que el realismo mágico  venezolano supera al escrito magistralmente por Gabriel García Márquez en su novela 100 Años de Soledad.

Montan una venta de Ferrari en un país donde el sueldo mínimo oscila entre los 2 dólares, donde – según la empresa Meganálisis – el desempleo es del 30.1% y la informalidad es del 26.8% y sólo el 20.3% tiene un trabajo estable y medianamente remunerado.

Abren una venta de los automóviles más caros del mundo, en el país de la mayor inflación y devaluación del continente; abren un concesionario de la Ferrari justo cuando los venezolanos huyen ante el aumento del hambre y donde una crisis prolongada se profundiza debido a las consecuencias de la pandemia; de seguro que ustedes que me leen – al igual que a mí – esta noticia le causó, por decir lo menos – sorpresa.

¿Quién puede comprarse un carro en 1,5 millones de euros? Y la respuesta es lo más alarmante de todo, aquí en Venezuela – en el país de la Crisis Humanitaria – sí hay mercado para este tipo de productos.

Más de uno posee la capacidad de compra para adquirir uno de estos autos lujosos; más de uno – muy pronto – conducirá su Ferrari en las congestionadas calles de Caracas o incluso pasear en ellos por Valencia, Maracaibo, Lechería, Ciudad Bolívar, Maracay o Puerto La Cruz.

Mientras el sistema de gobierno que persiste en Venezuela va dejando atrás aquello de que «ser rico es malo» y pasa a una versión «mixta» al estilo chino, es decir «dos modelos un solo país», donde convergen la concepción capitalista – en lo económico – con la concentración de poder del comunismo – en lo político –, en la sociedad nacional aumenta un sentimiento amargo de decepción ante una situación que es insoportable para la inmensa mayoría de los venezolanos.

Venezuela se ha convertido en un país aún más dividido, en el plano social, que nunca en su historia. Jamás hubo – en esta nación – una brecha tan grande entre los que tienen todo y aquellos que no tienen nada; y esta realidad es producto de un modelo que prometió igualdad, logrando que el 95% de la población se igualara en pobreza, pero elevando una cúspide de poderosos del 5% de la población que domina todo, lo puede todo y pisotea todo a su paso.

Y usted ¿ya compró su Ferrari nuevo?

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

 www.dionisiosolorzano.blogspot.com / @jdionisioss

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