Opinión

Hablemos en serio

 Opinión.- Hablemos en serio, desde 1999 hasta nuestros días hemos visto como se han aplicado diferentes métodos para desalojar a la izquierda del poder en Venezuela, y el resultado está a la vista, y no es para nada alentador.

Durante más de dos década se han implementado estrategias basadas en paros cívicos, protestas de calle, presión internacional, llamados a la abstención y todos estos mecanismos han fracasado de forma total, no se han logrado – en lo más mínimo – los objetivos trazados.

Sin embargo, el único método que sí ha rendido relativos avances positivos, es el mecanismo de la unidad concretada ésta en la táctica del voto. Pues, ha sido votando que hemos derrotado en momentos precisos y estelares a quienes se sostienen en el poder.

Fue votando masivamente – y bajo un esquema unitario – que se logró detener el proyecto de Hugo Chávez de la Reforma Constitucional; fue en ese año 2005 al responder a dos preguntas con un claro y contundente «No», que los venezolanos demócratas le pusieron una mano en el pecho del gobierno y le dijeron «párate allí».

Fue concretando una unidad sincera y efectiva como, aquí en Anzoátegui, dimos un ejemplo al país de fuerza al apabullar en las parlamentarias del 2010 al oficialismo; ejemplo que repitió toda Venezuela en los comicios legislativos 5 años después, convirtiéndose la Asamblea Nacional en el primer poder público controlado por los factores democráticos.

A pesar de los llamados a la abstención y la división del 2017, la cohesión democrática logró derrotar al Psuv en las gobernaciones de Anzoátegui, Táchira, Mérida, Nueva Esparta y Zulia, sin embargo en la tierra del «sol amado» optaron por la táctica de la malcriadez regalándole esa importantísima gobernación al Psuv.

Sin duda, ha sido el voto – cuando concertamos la unión de todos – el medio más eficaz para vencer a quienes se encuentran en Miraflores; ha sido el voto el único sistema que se ha aplicado con éxito y le ha dado reales frutos al país.

Seguir optando por salidas como la abstención es un error garrafal; no podemos continuar tropezando con las mismas piedras una y otra vez. La clase política de la nación debe comprender que la única vía expedita, diáfana y real es mediante la construcción de una fuerza unitaria que sea irreversible, innegable e invencible.

El acto de votar no puede seguir siendo condenado, pues es el alma del sistema democrático. No podemos seguir con el argumento de las condiciones, pues debemos tener claro que es imposible lograr el escenario ideal y que – no podemos olvidar – que hemos estado en momentos más difíciles y hemos alcanzado las metas; lo que me lleva a reafirmar que más importante que las condiciones es la unión de todos y la motivación de nuestros electores.

Por ejemplo, ¿por qué se escamoteó la elección de Andrés Velásquez? Fácil, le robaron la elección porque la brecha entre nosotros y ellos fue extremadamente estrecha. ¿Por qué no lograron arrebatarle la elección a Barreto Sira en Anzoátegui? Porque la diferencia fue considerable.

Es decir, unidos y votando – y cuidando los votos – no hay trampa que valga. Así de sencillo.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

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