Opinión

LA IMPRONTA DE DOMINGO SHETTINO EN VALLE DE LA PASCUA… FELIPE HERNÁNDEZ G

OPINIÓN.- Corrían los años finales del siglo XIX y el mundo vivía apresurado la transición hacia la modernidad, los destinos de Venezuela los regía el Gral. Cipriano Castro (1899-1908), quien se hizo de las riendas de la nación el 22 de octubre de 1899, cuando ingresó a Caracas con la Revolución Liberal Restauradora, llamada también la Invasión de los Sesenta, derrocando al presidente Ignacio Andrade, y convirtiéndose en  el Primer Magistrado de la República hasta el 19 de diciembre del año de 1908. En el Guárico, la presidencia del estado la ejercía el abogado Guillermo Tell Villegas Pulido, y en el distrito Infante (capital Valle de la Pascua), la jefatura civil estaba bajo la responsabilidad de Gregorio Méndez Matos, a quien sustituyó luego José Santos Hernández; mientras que la presidencia del Concejo Municipal la ejercía el Dr. Rafael Zamora Arévalo.

Parafraseando al historiador Manuel Vásquez-Ortega (2020), puede afirmarse que la entrada al siglo XX en aquella Venezuela –con los avances y logros que ello implicó– es pensar también en las dificultades y contradicciones de la época: la riqueza petrolera en regiones diezmadas por enfermedades de lenta extinción, automóviles en escasas y precarias carreteras, extravagantes fiestas en tiempos de dictadura y represión, son solo algunas de las características de lo que fue nuestro ‘corto’, abrupto y cambiante siglo pretérito; pero afirmar la brevedad del mismo es también aceptar la longitud de su decimonónico antecesor, período de caudillismo y rebelión, grupos feudales e inestabilidad económica y social, muy distante de los procesos científicos y de industrialización que se desarrollaban en paralelo en otros lugares del mundo.

Políticamente eran tiempos de La Libertadora. La situación económica no cambiaba, prevalecían las rémoras y lastres del siglo XIX. Persistía la monoproducción, la dependencia del mercado exterior, los bajos precios del café, del ganado y otros rubros agrícolas, aunado al conflicto con países acreedores y el bloqueo de nuestras costas. Socialmente, la población era eminentemente rural, con un muy bajo crecimiento por las constantes asonadas, escaramuzas y guerras civiles, aunado a la insalubridad, la alta mortalidad infantil. Y un alto índice de analfabetismo. En 1910, Valle de la Pascua sufre “un brote de peste bubónica, muchos de sus habitantes con los ganglios linfáticos inflamados… con gruesos bultos bajo las axilas, en el cuello y en la ingle, apenas pueden caminar”, (actas del Concejo Municipal, año 1910)…

El Guárico, un estado eminentemente agropecuario, presenta todas las características antes anotadas, por ende, todo o casi todo estaba por hacerse, la ansiada modernidad no se avizoraba, era un sueño lejano. Debieron pasar 35 años para que el siglo XX se hiciese presente (lo dicen: Mariano Picón Salas, F. Brito Figueroa, M. Briceño-Iragorri y otros). A grosso modo, esa es la panorámica de Valle de la Pascua para ese entonces, ese es el pueblo de principios del siglo XX donde se estableció el italiano Domingo Shettino Montesano.

¿Quién era Domingo Shettino? Natural de la isla de Sicilia-Italia, hipotéticamente de Palermo [sin confirmar], que es la capital, ciudad donde nació aproximadamente en el año 1870 o 1871, vino a Venezuela a principios del siglo XX, mucho antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), acompañado de dos hermanos, uno de nombre Nicola, que se estableció en Ciudad Bolívar, y otro ¿? al que no le gustó el trópico y se regresó a Italia… La situación de Italia a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los hermanos Shettino abandonan Sicilia, es el resultado del proceso histórico conocido como de la unificación o del resurgimiento italiano, que se da a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando la Italia industrializada del norte, influenciada por Francia y el Imperio Austriaco, conquista la aristocrática y rural Italia del sur (Nápoles y Sicilia), proceso durante el cual el norte impidió el desarrollo del sur, propiciando la emigración y la perpetuación de su situación social.

El escritor Giuseppe di Lampedusa en su libro El Gatopardo (2002), señala que los sicilianos vieron la unificación de Italia como una conquista del sur por el norte, con un brutal decaimiento de la economía de Sicilia, que determinó una ola de emigración sin precedentes. Organizaciones de trabajadores y campesinos conocidos como los Fasci Siciliani, que eran grupos separatistas de izquierda, se alzaron, creándose un conflicto social violento e insurrecto, que provocó en 1894 que el gobierno impusiera de nuevo la ley marcial. Pese a su gran valor estratégico, a partir de esa época la región se mantuvo económicamente deprimida. La industrialización no se logró, las continuas guerras, y los períodos de malas cosechas agrícolas, provocaron una profunda crisis económica con los consiguientes efectos sociales.

En una de esas acciones bélicas los Shettino-Montesano perdieron a su padre, suceso que los impulsó a emigrar a América, destino de muchos italianos y europeos en esa época. No se ha determinado cuando arribaron a Venezuela, y Domingo Shettino a la bucólica ciudad de Valle de la Pascua.

Aunque no tenía una profesión definida, era práctico en mecánica y manejo de vehículos, oficio que aunado a su don de gente, le convirtió en una referencia entre los escasos profesionales, ganaderos y personas pudientes que empezaban a comprar automóviles, que no sabían conducir y mucho menos reparar… Fue “don Manuel María Aurrecoechea, el primer vallepascuense que adquirió un automóvil Ford, le siguió, el Dr. Rafael Zamora Arévalo, quien en 1914 adquirió otro Ford y contrató como chofer a Domingo Shettino quien condujo el auto desde Caracas, a ellos siguieron, Ricardo Sutil y Manuel Vargas” (F. Hernández, 2006).

Informa doña Lila Higuera de Bolívar (2018), que antes que al Dr. Zamora Arévalo, “el primer vehículo que trajo Shettino a Valle de la Pascua, lo fue a buscar a Caracas, un regalo que le hizo el reconocido ganadero y productor agropecuario, José Agapito Ramírez Camero —dueño de los hatos Faltriquera, Mata Redonda y Monasterio— a una de sus hijas”… Según Douglas Villegas (05-06-2018), “Shettino también fue chofer del Packard del General Emilio Arévalo Cedeño” posiblemente durante el período que ejerció como gobernador del estado (1937-1938), durante la presidencia del Gral. Eleazar López Contreras… Su taller de mecánica automotriz estaba ubicado en la calle Rondón, calle que también se llamó La Maquinaria y hoy calle Shettino, entre las calles Descanso y Las Flores. En la mitad de la cuadra, acera derecha.

Posiblemente Domingo Shettino vino a Valle de la Pascua con los también italianos Juan Caffiero, y ¿? Pussolini, que fue casado con la dama vallepascuense, doña Clara Franquiz Escobar de Pussolini. En cuanto a Shettino, en esta ciudad, primeramente tuvo como pareja a doña Filomena Abad, con quien procreó tres hijas. Terminada la relación, Filomena Abad y sus hijas se residenciaron en el estado Anzoátegui, de una de sus hijas, de nombre Mercedes Cecilia Abad de Chique, descienden Evelio, Omar Enrique, Evelio Enrique, Darling y Henry Chique Abad, residenciados en el oriente del país y en la capital de la República. Escribe Evelio Chique (2018), “Gracias por el escrito y el grato recuerdo de mi abuelo Domingo Shettino”. Luego convivió con una dama de nombre Carmen ¿?, con quien procreó una hija que alcanzó el grado de médico oncólogo, y trabajó durante mucho tiempo en el hospital Padre Machado de Caracas, se desconocen mayores datos. Finalmente, se unió sentimentalmente con la joven Josefa María Higuera (La Negra Shettino), con quien vivió ininterrumpidamente durante 27 años. Separándolos la muerte de él, en el año 1940, como consecuencia de un cáncer de pulmón provocado por su afición al cigarrillo…

El cantautor José Gregorio Guarán (05-06-2018), dice: Yo conocí a la difunta Negra Shettino, alta, un poquito gorda… color de piel templada, tenía muchas verrugas en su cara y cuello… y problemas visuales… hacia unos sabrosos bocadillos delgaditos en unos palillos”… Aunque con La Negra, Shettino no procreó hijos, le ayudó a criar dos ahijados, hijos de Francisca Antonia Toro Bolívar y de Genaro Infante Baloa (El Andaluz), a quienes adoptó cuando la madre de estos murió, son ellos: Nelson Higuera y la maestra Lila Higuera de Bolívar, junto con cuatro sobrinos, para un total de seis niños criados por la pareja.

La maestra, doña Lila Higuera de Bolívar describe a Domingo Shettino como “un hombre de buen porte, blanco, alto y flaco, afable, trabajador, altruista y de muy buenos modales”. Chofer y mecánico automotriz de profesión, con especiales habilidades gastronómicas, “curaba y ahumaba jamones, y fabricaba pastas, aquí en La Pascua, en ese oficio enseñó a mucha gente”. También reparaba artefactos eléctricos (planchas, radios, entre otros). Un hombre útil y muy servicial. Un benefactor en aquella Valle de la Pascua campesina de la primera mitad del siglo XX…

Aunque se desconoce el grado de instrucción que tenía, dada su practicidad y conocimientos, se infiere que estaba imbuido de los ideales positivistas tan en boga en Europa y América para ese momento histórico.

Durante los más de treinta años que Shettino vivió en Valle de la Pascua, no sólo entabló amistad con los principales de la ciudad, sino también con gente de todas las clases y condiciones sociales, especial fue su amistad con el padre Federico Marcano, con Juan Caffiero, don Julio Pérez, don Eusebio Ubieda López, los Santaella, Miguel Lorenzo Plathy, los Ledezma, Rafael María Belisario, José María Álvarez Jaramillo y otros.

Terminaba la Primera Guerra Mundial y en el país mandaba el dictador Juan Vicente Gómez. La epidemia de Gripe Española asoló a Venezuela, Valle de la Pascua quedó depauperada, con un cuadro clínico y condiciones de miseria, insalubridad y analfabetismo muy altos; ante la desesperante situación económica y social, un grupo de sensibles vallepascuenses de distintos estratos sociales, previa convocatoria, se reunieron para buscar salidas a la terrible situación. En el país, “ya desde principios de siglo se venían conformando cofradías y sociedades humanitarias” (dice Yusdalis Celis, UNERG, maestría en Historia (2013), en razón de ello, el 5 de agosto de 1923, se reunieron en la vivienda de Shettino, los ciudadanos Julio Celestino Pérez Álvarez, Francisco Romero Barroso, Sergio Martínez, Manuel Fernández, Juan Caffiero, Quirico Nieves, Juan Bautista Itriago, Andrés Galindo, Juan Antonio Ruiz, Lucio Martínez, José Dimas López Arzola, Francisco Villegas, Gabriel Requena, Laureano Mujica, Viviano Aguirre, Ricardo Mila, Luis Felipe Ramírez, Ramón Vargas Ríos, Juan Ruiz, Leonardo Ruiz, Jesús Ruiz y Shettino, para fundar la Sociedad Socorro Mutuo de Valle de la Pascua (5-8-1923 hasta la actualidad), institución benéfica de ayuda y apoyo al prójimo, especialmente a los más necesitados.

Cuenta la maestra Lila, que en trance de muerte, en 1940, una de las últimas solicitudes de Domingo Shettino, fue que viniera a visitarlo su amigo el párroco de la iglesia La Candelaria, padre Federico Marcano, para que le diera la extremaunción. Cuando este llegó, le dijo: “¡Padre! lo mando a llamar porque quiero hablar con el sacerdote, no con el hombre…”. A su muerte tenía aproximadamente 69 años. Su compañera, la Negra Shettino murió en 1979. Le sobrevivió casi cuarenta años.

Con certeza puede decirse, que el ciclo vital de Shettino en Valle de la Pascua comprende los gobiernos de Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras… De grata recordación, fue Doménico Shettino Montesano un italiano útil, que dejó su impronta positiva y benefactora en la Valle de la Pascua sencilla y solariega de la primera mitad del siglo XX…, reconocido y recordado como uno de los fundadores de la Sociedad Socorro Mutuo, su nombre está unido a esta ciudad a perpetuidad, en la toponimia local, desde el año 1945 existe la calle Shettino, calle central que surca la ciudad de sur a norte, desde el terminal de pasajeros “Juan Arroyo”, hasta el barrio El Rosario y más allá…en su recorrido pasa a una cuadra al oeste de la plaza Bolívar. Calle donde siempre estuvo ubicado su taller mecánico, y la vivienda donde vivió, y que aún se mantiene, está ubicada en la esquina de las calles Shettino c/c Las Flores, en ella habita la maestra, doña Lila Higuera de Bolívar y sus familiares.

Nuestra gratitud a la maestra Lila Higuera de Bolívar, al señor Evelio Chique Abad y demás informantes.

Valle de la Pascua, 13 de julio de 2020.

*UNESR-Cronista del Municipio Leonardo Infante // [email protected]

Viviendas que fueron de Domingo Shettino en la calle Shettino C7C Las Flores, y vista de la calle

Shettino, hacia el terminal de pasajeros “Juan Arroyo”. Fotografía: José A. Hernández, 2020.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar