Opinión

Los noruegos

Una delegación de Noruega arribó a Venezuela con el propósito de reanudar el diálogo entre la usurpación y la transición venezolana, como era de esperarse esta acción despertó varios tipos de reacciones tanto en la opinión política como pública del país.

Como es lógico muchísimos venezolanos afirmaron que “no es posible un diálogo” y que las conversaciones solos oxigenan y dan tiempo al régimen. Y, ¿cómo culparlos de pensar así? Si a lo largo de muchos años, esta ha sido la conclusión de las Mesas de Diálogo, es decir nuevas oportunidades para que el régimen siga en el usufructo del poder.

No obstante, la decisión del presidente encargado de la república, Juan Guaidó, de reunirse con la comisión de Noruega obedece a tres acciones tácticas necesarios: primero, reafirmar el carácter democrático de la transición y de sus dirigentes, segundo consolidar posición estratégica de los demócratas, y tercero dejar en claro las violaciones sistemática de los Derechos Humanos cometidos por la usurpación.

El presidente Guaidó lo dijo bien: “no tenemos planteado sentarnos de nuevo en una mesa de diálogos”, esto debido a las acciones ilegales e írritas que día a día viene cometiendo Maduro y sus cómplices en contra de los vestigios de legalidad e institucionalidad en el país.

Los noruegos vienen a mediar, y algunos creen que lo hacen debido a unos intereses petroleros que vienen construyendo en el país, sin embargo lo realmente cierto es que su llegada no puede desviarnos de la senda estratégica planteada por Guaidó.

No podemos dialogar con un régimen que acaba de arrebatarles la inmunidad parlamentaria a otros nuevos diputados, mantiene secuestrados a decenas de dirigentes políticos, entre ellos el Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional, y sigue en su afán de seguir a todos aquellos que luchan por la libertad de Venezuela.

Esto lo deben comprender los noruegos, así como los estadounidenses ya lo han asimilado y trazan sus políticos en torno al caso venezolano de acuerdo a su percepción de la imposibilidad de un diálogo en la nación.

Solos los queda proseguir con la presión democrática nacional e internacional, no doblegarnos ante las amenazas, los ataques y las acciones de un sistema que está boqueando aunque se niegue tercamente a admitir que el tiempo ya se le agotó.

Los noruegos, tal vez, arribaron al país no a lograr un diálogo que, en las actuales condiciones, es inviable, sino para ser testigo del derrumbe de la usurpación y todo lo que ésta ha representado de malo para millones de venezolanos.

Estamos más cerca que nunca de lograr la libertad, sé que el desánimo a veces nos doblega, pero debemos sobreponernos y seguir adelante hasta lograr que Venezuela cambie para mejor, y así construir un mañana mejor para nuestros hijos.

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