Opinión

¿Normalidad?: Por José Dionisio Solórzano

Opinión.-   Al 24 de octubre – momento que redacto esta columna – Venezuela suma, según cifras oficiales, 89.142 contagiados de Covid-19, es decir un incremento de 424 casos con respecto a las 24 horas anteriores. Sin embargo, pareciera que todo indica que Nicolás Maduro promoverá la «normalidad».

Sí, desde Miraflores continuarán con una política de flexibilización paulatina de la cuarentena. Saben que no pueden mantener más tiempo a los venezolanos encerrados y más cuando en cualquier momento se agudizan las crisis de la gasolina, gas doméstico y de energía eléctrica.

Este nuevo período ya está plenamente activo. Cada vez vemos menos alcabalas o puntos de control en las calles – o por lo menos así sucede en el eje norte del estado Anzoátegui –; cada día observamos como el número de carros circulando aumentan y el número de peatones atiborrando las unidades de transporte público se dispara en un ambiente sin ningún control o medidas de bioseguridad.

Para los ocupantes del poder lo importante es enrumbar al país a una relativa «normalidad» que permita llegar a diciembre con una «paz social» perceptible que le dé estabilidad y así sostenerse en el usufructo del Gobierno.

Miraflores prepara el terreno para «cerrar el tema Covid», no obstante esto no significa el fin de la pandemia, ni de las muertes que este mal ocasiona a su paso. Por el contrario, esto indica que cada uno de nosotros debe cuidarse así mismo con más rigor.

Y, ¿por qué decimos que Caracas cierra el tema Covid? ¡Fácil! Observamos que los partes médicos dejaron de ser el epicentro de las alocuciones de Nicolás Maduro, y las cifras de contagios – a veces – son suministradas por un nuevo Ministro de Comunicación e Información que es sumamente gris.

Además, desde la óptica política a Nicolás Maduro no le interesa en lo más mínimo que la cuarentena siga, aunque le sirvió – en un principio – para apaciguar la calle, después fue uno de los motivos que encolerizó a muchísimos venezolanos en todos los rincones del país.

Es por ello que se viene una «nueva normalidad» donde los ciudadanos debemos asumir nuestra propia protección. Es decir, somos nosotros con el uso correcto del tapaboca, con las medidas de aseo permanente (lavarse las manos constantemente con agua y jabón o con solución con alto concentrado de alcohol), y aplicando el distanciamiento social, debemos prevenir el contagio con ese mal.

En pocas palabras, el gobierno busca desentenderse de la pandemia mientras deja en manos de cada quien la tarea de la prevención individual. Y, estas medidas pudieran sostenerse en el clamor del sector productivo nacional — lo poco que queda – y del comercial que desde hace meses impulsan un fin paulatino de la cuarentena y de la reactivación de la vida cotidiana de los venezolanos.

¿Y ahora? Si vemos que esta política se consolida, debemos tener la sensatez necesaria para cuidar de nosotros mismos y de nuestras familias, y mientras nos lavamos las manos y usamos el cubrebocas debemos rezar porque aparezca pronto una vacuna o tratamiento efectivo.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

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