Opinión

Retos del 2021: Por. José Dionisio Solórzano

 Opinión.-  Estamos parados frente al 2021, y ya vemos los grandes retos que se nos vienen encima desde los distintos puntos de vista.

Por un lado, todos debemos reforzar las prácticas de bioseguridad, ya que es evidente el escalofriante repunte de casos de Covid-19 debido a un relajamiento colectivo de nuestra vida diaria y de las medidas de protección.

Lo que se nos viene encima es una cuarentena rigurosa y un aislamiento social forzoso como única forma de tratar de romper la cadena de contagio, previo a la aplicación de las vacunas que ya el mundo empieza a colocar para erradicar este virus.

Además, el reto venezolano más difícil es afrontar los compromisos políticos que se avecinan con un criterio mucho más serio, es decir, alcanzar una cohesión efectiva y puntual para encaminar a las fuerzas democráticas en el desarrollo de una estrategia realista y realizable.

Empero, para ello debemos aceptar que la forma más razonable es la participación electoral. Y más allá de la búsqueda de mejores condiciones comiciales, debemos tener claro que la oposición (sumando la que votó el 6D y la que participó en la Consulta Popular del 12D) es una mayoría tan aplastante que no existe posibilidad de un escamoteo de resultados a menos que sea a través de un descarado y abierto golpe a los vestigios de institucionalidad que restan en la nación.

Los venezolanos – y sobre todo su clase política – debe estar conscientes que la salida a la crisis es la activación de un Referendo Revocatorio en contra de Nicolás Maduro, lo que debería unir todos los esfuerzos de los demócratas en aras de ponerle un coto definitivo al sistema imperante en el país, mediante la mayor demostración de civilidad y voluntad cívica de aproximadamente 8 millones de venezolanos.

Sí, me atrevo a decir en este artículo que somos 8 millones (y tal vez más) de venezolanos que no queremos la continuidad del actual modelo de gobierno. Y si a este número lo comparamos con los 4.2 millones de venezolanos que votaron por el Psuv y sus aliados en la cita comicial del pasado 6 de diciembre, queda por demás claro la debilidad del oficialismo.

La oposición doblaría – en el mejor de los casos – al madurismo, y esto sin sumarle el 20% histórico de abstención (unos 4 millones de venezolanos) y un remanente que son los connacionales que están fuera del país (Unos 5 millones contando menores de edad  no inscritos en el REP).

No acudir a un eventual revocatorio, por cualquiera de las razones o argumentos que se expresen, sería una necedad sin parangón alguno, una torpeza estratégica y un error imperdonable. Nadie en su sano juicio botaría por la borda semejante oportunidad de victoria electoral cantada.

Ahora, el reto es poner a todas las fuerzas democráticas – a Tirios y Troyanos – en la misma dirección, alcanzar la forma de hacer cicatrizar las heridas que actualmente están tan abiertas que siguen emanando sangre a borbotones.

La verdad sea dicha, la oposición es una gigante mayoría dividida y electoralmente desmovilizada, lo cual es una tragedia.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar