Opinión

Sentimiento Guariqueño: Por el Abg. Ángel Olivero

Opinión.- La necesidad y el hastío son las características esenciales de los ciudadanos que a diario hacen largas filas en las diferentes partes del país de Venezuela.

Colas para los bancos, para comprar alimentos y medicinas, para llenar recipientes con agua en lugares públicos, para utilizar un escaso y paupérrimo transporte público, para escanear el Carnet de la Patria. Esa es hoy Venezuela.

En una entidad bancaria al sur de la ciudad una señora de 72 años hacía la fila para retirar efectivo de su pensión de vejez. Solo le permitieron 4 mil bolívares. Ella es jefa de familia y aparte de la pensión que recibe por haber trabajado muchos años en una compañía, participa en el programa Hogares de la Patria, bono que no percibe desde enero de este año.

Se vio obligada a registrarse en el Carnet de la Patria cuando el dinero no le alcanzaba y el costo de las medicinas era cada vez más elevado.

Poseedora del Carnet, una sola vez logró conseguir unos anti hipertensivos a través del programa 0800- Salud  Ya. Es una adulta mayor que se encarga de 2 nietos pequeños mientras su única hija trabaja a destajo. “Creí que con los bonos nos íbamos a redondear un poco con los gastos de la casa, pero todo es mentira y politiquería.

Llevo meses que no me depositan el dinero, ¿dónde está la protección?”

El Estado tiene el deber de garantizar los recursos económicos destinados a la seguridad social, como derecho humano y como protección a las poblaciones más desvalidas.

El Carnet de la Patria y bonos económicos como mecanismos para garantizar el derecho a la seguridad social constituyen una medida coactiva y regresiva de los principios fundamentales de los derechos humanos.

La coacción en Venezuela se ha hecho una práctica constante.

Un profesional en la administración pública, percibe un salario un poco más elevado del sueldo mínimo y fue “obligado”, hace más de un año, a registrarse en el Carnet de la Patria.

Desde entonces, ha recibido dos bonificaciones: bono navideño y del trabajador. “No he recibido casi bonos, tampoco tenía la esperanza de que siempre me lo dieran.

Tengo que trabajar por mi cuenta los fines de semana para mantener mi hogar.

En el ministerio nos ofrecieron una bolsa de comida a precio más bajo y transporte hasta mi zona si asistíamos a todas las actividades políticas”

Mientras se deterioran de forma acelerada las condiciones de vida de los grupos más vulnerables, el régimen de N.M.N cree proteger a la población con medidas asistencialistas y cortoplacistas. “Yo les doy sus bonitos ahí. Vamos a mejorar esos montos, ya, a partir de este mes de mayo. Yo busco mil formas de protegerlo. Pero hay que estar claros que hay una guerra económica”.

Artículos  2,7, 43, 80,83,84,85,86 y 305., (CRBV).

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