Opinión

¿Sin solución?

Opinión.- ¿La crisis venezolana no tiene solución? A veces oímos en algunas declaraciones de dirigentes y opiniones del ciudadano común un desánimo que puede ser razonable, mas no promovido.

Las crisis, porque es más de una, no han sido fáciles de llevar para una población cada vez más golpeada, más indefensa y más débil social y económicamente hablando. Sin embargo, no todo está perdido.

El potencial de Venezuela es tan grande que con el solo cambio de gobierno la realidad cambiaría de forma radical en favor de la inmensa mayoría de los venezolanos. Con nuevas personas y nuevas ideas guiando a la nación, otro gallo cantaría.

Así como tenemos varias crisis (económica, social y política) también tenemos muchas riquezas más allá del petróleo y la minería, poseemos la riqueza de una tierra fértil, de una costa encantadora, y de una sociedad que está dispuesta a trabajar por su propio futuro.

Sé que será difícil extirpar la neocultura del subsidio eterno, ese modus vivendi de esperar que el «papá Estado» envíe una bolsa de comida o un bono; sin eliminar los beneficios sociales, que sí deben existir y distribuirse a los sectores más vulnerables, se le debe dar prioridad al trabajo como única y perfecta fuente generadora de riquezas.

Una nación no la hace rica la cantidad de hidrocarburos, minerales o piedras preciosas que existan en su suelo o subsuelo; una nación se hace rica a sí misma a través del trabajo de su sociedad, del empeño de sus ciudadanos y de la labor y educación diaria de sus hijos.

Un país trabajador, un país educado y un país honesto, sin dudarlo estarán condenados al éxito, a la felicidad y a la mayor riqueza de todas. He aquí donde están centradas mis esperanzas y he aquí el impulso que volverá a colocar a Venezuela en la franca vía de desarrollo.

La permanencia del modelo socialista ha perjudicado enormemente a la nación; las consecuencias de este modelo se observa en la aniquilación de Pdvsa, en la destrucción del medioambiente, en la pulverización de la industria nacional y en la demencial realidad comercial, inflacionaria y especulativa que se siente en las calles de toda la geografía nacional.

Es por ello, que es vital que se concrete un cambio en la vida nacional. Es necesario que los causantes de la destrucción venezolana salgan del poder lo más pronto posible. Jamás tendremos una solución real a los problemas acumulados mientras quienes generaron esos mismos problemas continúen en los puestos de dirección del Estado.

¡Claro que sí hay solución a las crisis venezolanas! Y el primer paso es la salida de quienes controlan el poder, el cambio de las políticas socialistas ejecutadas a lo largo de los últimos 20 años y la construcción de un Estado más democrático, más abierto, más descentralizado, más promotor de las libertades individuales y más defensor de la igualdad de oportunidades.

Yo sí creo en el futuro; yo sí creo en que los venezolanos nos libraremos de las ataduras actuales. ¡Confío en Dios!

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